Naturaleza muerta con limones púrpura, ilustración de la autora.
Este artículo no trata sobre la maravillosa novela de Alice Walker, ni sobre la obra maestra de Spielberg, aquella que en 1985 catapultó a Whoopi Goldberg al estrellato; tampoco, de su remake de 2023, que algunos describen como la versión dulzona… no. Se trata del color. Mi color favorito. El color que ha inspirado revoluciones y simbolizado realeza, misterio y poder a través de la historia. El vibrante, intenso, intrigante y majestuoso color púrpura.
Un color secreto y muy escurridizo
En español hay una enorme confusión entre morado, violeta, púrpura y otros tonos similares. Cada marca de pintura o pigmento, cada sitio web y cada artista parece tener su propia opinión al respecto. La mía, para simplificar aquí, será considerar sinónimos al púrpura y el morado. El violeta es otra historia.

Algunos tonos de púrpura/morado.
El color púrpura es especial. Seducido por la sombra, se escabulló del espectro cuando se hizo la luz y desde entonces no es un color que podemos ver directamente con nuestros ojos humanos. Ningún arcoiris tiene púrpura, solo violeta. El púrpura es un color único, secreto, que nosotros mismos debemos producir mezclando otros colores para poder admirarlo.
Y no es nada fácil de preparar.
Seguro recuerdas que en el colegio te enseñaron que mezclando dos colores primarios obtenías un tercero… Amarillo + azul daba verde, sí. Rojo + amarillo daba naranja, sí. Rojo + azul daba morado… no. No, no y no. La profe decía que era morado y tú decías que sí para seguirle la corriente, pero no lo era. Era un feo marrón ligeramente azulado ¿recuerdas?
En el arte y en la cima del poder del mundo antiguo
En realidad no es posible crear un púrpura hermoso y limpio con rojo y azul, sino a partir de pigmentos sintéticos como los que usa la imprenta: azul cian + magenta (que tampoco pertenece al espectro de la luz). Ni los grandes maestros de la pintura clásica pudieron obtenerlo fácilmente, por eso este color se ve muy poco, por ejemplo, en las obras del Renacimiento.
Los artistas hicieron toda clase de intentos, usaron pigmentos extraídos del insecto llamado cochinilla y consiguieron algunos rojos purpúreos, pero nada más. Otros métodos eran incosteables. O inestables: el color se desvanecía o cambiaba con el tiempo. Y como a menudo asociaban este color con la espiritualidad y la nobleza, artistas como el maestro Leonardo y Rafael lo utilizaron solo en el vestuario de figuras religiosas y nobles.
Algo similar había venido ocurriendo con la moda a través de milenios. El término "púrpura" tiene sus raíces en la palabra griega "porphura", que era como llamaban los griegos tanto al caracol marino utilizado para producir el pigmento, como al color.

Caracol Murex brandaris. Foto: Alejandro Navarro Y.
Este molusco (del género Murex) secreta un fluido que, expuesto al aire, se convierte en un pigmento de color púrpura intenso. La tintura que obtenían los fenicios con este método, desde el siglo XVIII a. C., se utilizaba mayormente para teñir telas y fue altamente valorada por su escasez y belleza. Se conocía como púrpura de Tiro, por la ciudad fenicia de origen o púrpura imperial, por su destino.
Debido a su exorbitante precio, solo los gobernantes y aristócratas fenicios vestían ropajes púrpura, exhibiendo así su posición social privilegiada. El prestigio asociado con el color púrpura se extendió por todo el Mediterráneo, desde Egipto hasta la Roma imperial, donde el púrpura se convirtió en un símbolo de la autoridad del emperador.

Julio César visto por Rembrandt, ilustración de la autora.
Al principio, solo los bordes de las togas imperiales eran de color púrpura. Julio César fue el primero en darse el gran lujo de la toga purpurea, es decir completamente morada.
Si le creyera a Hollywood, diría que fue por influencia de su adorada Cleopatra, ya que según el clásico de 1963, protagonizado por Elizabeth Taylor, la faraona era muy aficionada a este color. Pero como no parece haber evidencia histórica de esta predilección, puede haber sido perfectamente un capricho del director, o de la propia protagonista, para destacar sus icónicos ojos color morado.

Cuatro de los 65 trajes que utilizó Elizabeth Taylor para la película Cleopatra.
Volviendo a la realidad de Roma, con la llegada de la seda en el siglo I d. C. se alcanzó el paroxismo de lo suntuoso: no solo nadie más que el emperador podía costear la seda púrpura, sino que un siglo más tarde se llegó a prohibir que alguien más lo hiciera, restricción aparentemente superflua, ya que una libra de tinte púrpura costaba lo mismo que 3 libras de oro, equivalentes a unos 83,600 dólares al precio de hoy. ¡Y para teñir una sola toga se empleaban de 10 a 12 libras de tinte!
Avanzando hacia la era moderna, el púrpura y el violeta fueron colores muy valorados por artistas como Monet y Renoir. El avance de la química del siglo XIX, desarrolló pigmentos industriales que permitieron a los artistas acceder a una gama más amplia de colores.
Los impresionistas fueron reconocidos por su uso innovador del color para capturar la luz y la atmósfera en sus pinturas, logrando sus característicos efectos vibrantes y luminosos. Emplearon pigmentos sintéticos como el violeta de cobalto, el de manganeso y la alizarina púrpura, creados entre 1850 y 1870. El primero era brillante y estable, el segundo, profundo, y el tercero permitía mezclas accesibles para diferentes matices. También experimentaron combinando azul ultramarino, carmín y blanco para obtener otras tonalidades.

Claude Monet, Nymphéas c. 1915 y Auguste Renoir, Bal du moulin de la Galette, 1876. (Detalles).
Símbolo del reino espiritual y su conexión con lo divino
El color púrpura está cargado de simbolismo. Aunque tradicionalmente ha representado la realeza y el poder, evocando majestuosidad, dignidad y autoridad, el ámbito religioso también le ha dado gran importancia.
En el cristianismo, la propia Biblia relata que los soldados romanos vistieron a Jesús con un manto púrpura antes de su crucifixión. Para ellos, este acto fue una burla a su pretendida realeza; para los cristianos, una afirmación de su divinidad, soberanía espiritual y renacimiento.

Chakra Sahasrara.
Imagen: stephmitchellyoga.com
También en otras tradiciones, mayormente orientales, el púrpura simboliza la conexión con lo divino. Por ejemplo, el séptimo chakra, llamado Sahasrara, del hinduísmo, budismo y jainismo, es el centro de energía del cuerpo humano que conecta con la divinidad y al que le corresponde el color púrpura.
En la psicología del color, el morado evoca la creatividad, la imaginación, la sabiduría y un toque de misterio y magia, todas ellas facultades del espíritu, por lo que también se le asocia con otras cualidades elevadas. Al combinar la estabilidad del azul y la energía del rojo, el púrpura representa equilibrio, justicia y lealtad. Y su asociación histórica con la realeza refuerza el vínculo con la justicia, ya que eran los monarcas los responsables de impartir la justicia en sus territorios.
Probablemente por esa razón, movimientos sociales como el sufragismo del siglo XIX y el feminismo en el siglo XX adoptaron el morado como símbolo de su lucha por la justicia, la igualdad y la dignidad de las mujeres.
No hay duda de que el color púrpura nos ha cautivado a lo largo de la historia con su misterio y belleza. Un botón de muestra de nuestra época: el artículo de Wikipedia sobre el púrpura emplea 7,788 palabras. En comparación, los artículos sobre el azul, el rojo y el amarillo se quedan entre 3,000 y 4,500 palabras; redondeando, la mitad. Su glamurosa historia de más de 4,000 años, sus desafíos para el arte y su poderoso simbolismo lo convierten en el color más intrigante y apreciado del espectro cromático… al que ni siquiera se toma la molestia de pertenecer.

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