Foto: Detalle de mural cerámico de Said Musa
Una parte inseparable del diseño gráfico es la división modular del espacio bidimensional sobre el que se trabaja. Los módulos son elementos de dimensiones iguales o proporcionales que se repiten y a menudo multiplican un patrón geométrico.
Creo que no ha nacido el diseñador que no haya nunca recurrido a los patrones que, bien utilizados, tienen el poder de introducir una sensación de orden, de calma y de armonía en cualquier diseño.
En la arquitectura, los azulejos son un ejemplo también muy común de esta división modular del espacio. La historia dice que los azulejos (modernamente también llamados baldosas o cerámica) se originaron en Egipto y Mesopotamia, hace unos 4,600 años. Son piezas planas de barro cocido y vidriado con esmalte que se utilizaban para decorar interiores y exteriores de palacios y pirámides. En aquella época ni brillaban ni utilizaban patrones: el esmalte que los recubría era opaco.
Son los árabes quienes introducen el brillo y el patrón geométrico que llega hasta nuestros días a través de España, por ejemplo en las hermosísimas baldosas de los pisos originales de las casas e iglesias de nuestra Zona Colonial (este pueblo no sólo era amante del álgebra, sino también de la geometría). Su nombre deriva del árabe al zulaycha que significa ladrillito o piedrita pulida, no viene de “azul”como se cree a menudo.
Es evidente que Said Musa (1956) gran ceramista, pintor y escultor dominicano, lleva este amor por el barro vidriado en la sangre… literalmente. Su mural de cerámica, del cual la imagen del pescador que ilustra este artículo es apenas un pequeño detalle, es un poema al color. Es una obra que no puede verse sino con calma, para apreciar no solo su magnificencia propia, sino para enamorarse (por primera vez o no) de la comunidad banileja allí representada.
El mural, una pared cóncava de unos 7 m de largo, ubicado en la terraza del Centro Cultural Perelló, en la entrada de la ciudad de Baní, representa un día en la vida de la comunicad e incluye una infinidad de elementos ligados al trabajo, a las relaciones, a la religión, a la naturaleza.
Todas las artes, sean visuales o no, comparten ciertas reglas que las hacen arte. Perseguir y comunicar el efecto que produce la repetición de un patrón es solo un ejemplo de ellas.

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