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El genio en la sombra: J. H. Dearle, el creador de muchas de las flores de William Morris

John Henry Dearle por la autora, con la asistencia de Grok AI.

En celebración de la llegada de la primavera en el hemisferio norte (día en que comencé a escribir este artículo), quiero presentarte a John Henry Dearle (1859-1932). Fue un artista y diseñador británico, especialmente de textiles, papeles de pared y vitrales, todos desbordantes de exquisitos motivos florales.

Cuando pensamos en los patrones florales de William Morris, nos vienen a la mente tapices exuberantes pintados con motivos intrincados y una estética que transformó el diseño decorativo del siglo XIX. Pero aunque parezca difícil de creer, muchas de esas icónicas composiciones (y para mí las más hermosas) no fueron realmente obra de Morris, sino de un hombre cuyo nombre rara vez se menciona: John Henry Dearle.

Como botón de muestra, Golden Lily, un diseño de 1899 de J. H. Dearle, entrelaza tallos y zarcillos de lirios dorados. Los zarcillos parecen arremolinarse, las hojas de acanto se despliegan y los pétalos se extienden y florecen. Morris & Co. lo presenta como uno de sus mayores legados y uno de sus diseños más populares y duraderos.

Golden Lily, por J. H. Dearle (1899)

El Golden Lily ha tenido varias apariciones a lo largo de la historia, una de las más famosas en la contracultura británica de los años sesenta, donde músicos como el Beatle George Harrison fueron fotografiados vistiendo el diseño convertido en chaquetas, confeccionadas en edición limitada por la boutique de Londres Granny Takes a Trip. Posteriormente, se imprimieron más telas y papeles estampados, pero para muchos el diseño mantiene esta asociación nostálgica con los años sesenta.

Foto: Beatle Style

El Golden Lily ha tenido varias apariciones a lo largo de la historia, una de las más famosas en la contracultura británica de los años sesenta, donde músicos como el Beatle George Harrison fueron fotografiados vistiendo el diseño convertido en chaquetas, confeccionadas en edición limitada por la boutique de Londres Granny Takes a Trip. Posteriormente, se imprimieron más telas y papeles estampados, pero para muchos el diseño mantiene esta asociación nostálgica con los años sesenta.

William Morris y su taller revolucionario

William Morris (1834-1896) fue una figura clave en el movimiento Arts & Crafts, que reaccionó contra la producción industrial de la época en favor del trabajo artesanal. Fundó Morris & Co., un taller que revivió antiguas técnicas de tapicería, impresión textil, vidrieras, vitrales y encuadernación.

El taller atrajo a grandes talentos, entre ellos los prerrafaelitas Edward Burne-Jones y Dante Gabriel Rossetti, que colaboraron en sus primeros diseños. También incluyó los trabajos de su esposa, Jane Burden Morris, y su hija menor, May.

Su visión era crear una especie de utopía medievalista, que honrara la dignidad de la artesanía, donde el fabricante tuviera un vínculo ininterrumpido con el objeto acabado, a través de la combinación de belleza, funcionalidad y técnicas antiindustriales.

Experimentaron con fórmulas de tintes basados en materiales naturales, recuperaron los métodos de estampado a mano para telas y papeles pintados y reintrodujeron el tejido a mano para telas de lana y seda, así como para tapices pictóricos.

WM Chrysanthemum 1877
WM Brother Rabbit 1881
WM. Sunflower, 1879
WM Strawberry Thief, 1883
WM Bird & Anemone, 1881

Irónicamente, fue esta visión utópica, "antitecnología" y "antimercado" la que condujo a la firma a cerrar sus puertas en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la compañía Sanderson & Sons –que adquirió los derechos de la marca Morris & Co.– continuó el legado hasta el día de hoy, ofreciendo productos basados en sus diseños originales, reimaginando sus diseños clásicos e incluyendo una tienda online para una amplia gama de productos que incluyen papeles pintados, textiles y objetos de uso cotidiano.

El discípulo que se convirtió en maestro

Volvamos a 1878, cuando con el crecimiento del taller y la necesidad de nuevos patrones, apareció una figura clave: John Henry Dearle. A sus 19 años, Dearle entró como aprendiz a la compañía en la que llegó a desempeñar la carrera de su vida durante los siguientes 54 años. Con el tiempo, no solo colaboró muy de cerca con su maestro, perfeccionando los estilos de ambos, sino que terminó creando muchos de los patrones florales que hoy se atribuyen erróneamente a Morris.

John Henry Dearle trabaja en el diseño de un vitral, 1878. Foto original: Christchurch Art Gallery

A partir de la última década del siglo XIX, con Morris gravemente enfermo, Dearle asumió la dirección artística de la empresa y creó una gran cantidad de los diseños que siguen vigentes hoy. Su mano es notoria en composiciones más ligeras, colores más vibrantes y una riqueza ornamental que evolucionó a partir de las bases establecidas por Morris en tapices, bordados, papeles, tejidos e impresos, vidrieras y alfombras y terminó siendo distintiva de la firma.

A partir de la última década del siglo XIX, con Morris gravemente enfermo, Dearle asumió la dirección artística de la empresa y creó una gran cantidad de los diseños que siguen vigentes hoy. Su mano es notoria en composiciones más ligeras, colores más vibrantes y una riqueza ornamental que evolucionó a partir de las bases establecidas por Morris en tapices, bordados, papeles, tejidos e impresos, vidrieras y alfombras y terminó siendo distintiva de la firma.

La reputación de Morris eclipsó el trabajo de Dearle durante toda su carrera. Desde sus sus comienzos hasta el cierre de la firma, sus diseños se dieron a conocer bajo el nombre de Morris & Co. o directamente como diseños de William Morris. Así, aunque era dueño de un talento indiscutible, su destino quedó entrelazado con la firma de su mentor, sin recibir crédito alguno en vida.

La valoración de la obra de Dearle experimentó un cambio significativo en las últimas décadas del siglo XX, cuando se comenzó a reconocer su obra como poseedora de una visión artística propia y única.

Revisando el sitio web de Morris & Co. (también están en Instagram), me da la impresión de que los actuales propietarios de la marca han estado investigando y desenredando las autorías de ambos artistas. Pareciera haber cierta dedicación a acreditar correctamente las obras que corresponden a John Henry Dearle e incluso a imprimir por primera vez algunos de sus diseños, ya sea en su forma original o reimaginados con un colorido que estoy segura encantarían al maestro si pudiera contemplarlos hoy.

Michaelmas Daisy (papel de pared).

Como ejemplo de esto último está Michaelmas Daisy, que fue reimpreso en una vibrante combinación de azul turquesa, ocre y azul marino y presentado por Sanderson & Sons Ltd en 1968. Puedes apreciar el color original en este enlace.

Revisando el sitio web de Morris & Co. (también están en Instagram), me da la impresión de que los actuales propietarios de la marca han estado investigando y desenredando las autorías de ambos artistas. Pareciera haber cierta dedicación a acreditar correctamente las obras que corresponden a John Henry Dearle e incluso a imprimir por primera vez algunos de sus diseños, ya sea en su forma original o reimaginados con un colorido que estoy segura encantarían al maestro si pudiera contemplarlos hoy. Como ejemplo de esto último está Michaelmas Daisy, que fue reimpreso en una vibrante combinación de azul turquesa, ocre y azul marino y presentado por Sanderson & Sons Ltd en 1968. Puedes apreciar el color original en este enlace.

¿Cómo diferenciar a Dearle de Morris?

Aunque ambos trabajaron en el marco del movimiento Arts & Crafts, la obra de J. H. Dearle comparte ciertos elementos con el Art Nouveau, como su uso fluido y orgánico de líneas y formas. A diferencia de Morris, cuya influencia es más medieval y gótica con un uso más frecuente de rectas y de ángulos, los diseños de Dearle muestran una estilización más cercana este Nuevo Arte que florecía en la misma época.

Si bien la línea que diferencia a los dos genios es delgada en muchas de sus obras (especialmente porque era común que trabajaran ambos en una misma pieza), hay ciertas claves para diferenciarlos:

  • Los patrones de Dearle suelen ser más intrincados y detallados que los de Morris.
  • Generalmente, hay mayor variedad en los elementos que utiliza cada pieza de Dearle, combinando a menudo más de un tipo de flor en sus diversos estadios de floración y de distinto tamaño, así como varias clases de hojas y de ornamentos.
  • Mientras Morris tiene predilección por el alto contraste y los patrones monocromáticos, Dearle prefiere combinaciones de colores de contraste más sutil, más variadas y armoniosas.
  • Dearle utiliza el espacio como elemento protagónico en sus diseños, haciendo que estos "respiren", mientras que los patrones de Morris tienen usualmente mayor densidad.
Hyacinth, 1911
Compton, 1895
Seaweed (ébano y amapola)
Seaweed (cobalto y tomillo), 1901
Helena (durazno y tilo), 1891
Golden Lilly (rosa burbujeante), 1899
Helena (índigo y ramas), 1891, Indigo/Boughs
Compton, 1895
Squirrell, lana tejida c.1898
Rose and Lily, 1893
Daffodil, 1891
Blackthorn, 1892
Blackthorn, 1892

Entre mis numerosos favoritos están Seaweed, un diseño muy fluido que captura el movimiento de las algas marinas, con notoria inspiración en las sinuosas curvas del Art Nouveau. Trent es un diseño muy impactante de flores de gran tamaño sobre fondos azulados y como textil estampado, es el más caro de Morris & Co. Daffodil, tipifica el estilo de John Henry, alternando aquí las flores con sinuosas verticales en lugar de la clásica disposición diagonal. Hyacinth es un exuberante motivo floral con jacintos y hojas curvas, en un rosa vivo, por poco "rosa mexicano".

Salir de la sombra: una reflexión para hoy

La historia de John Henry Dearle no es para nada única. A lo largo de la historia, innumerables artistas y diseñadores han trabajado en la sombra de grandes nombres. Hasta el mismo Leonardo pasó varios años pintando partes o, probablemente, la totalidad de cuadros que llevaban la firma de Verrocchio antes de convertirse en un maestro pintor independiente y brillar con su propia luz.

Y no es diferente en nuestro tiempo. ¿Cuántos talentos ocultos por las sombras esperan ser descubiertos? ¿A cuántos J. H. Dearles modernos podríamos admirar si decidieran mostrar su obra con su propio nombre? Quizá una lección de esta historia es que el reconocimiento no debe depender del azar, ni del tiempo, ni de alguien más, sino de la determinación para reclamar nuestro lugar en la claridad del día.

Después de todo, si la primavera nos enseña algo, es que todo lo que ha estado latente tiene el potencial de florecer.


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