Cuando el espíritu no coopera con las manos, no hay arte. ——Cita atribuida a Leonardo da Vinci.
Un día como hoy, 15 de abril, nació el más grande artista de nuestra historia: Leonardo da Vinci. Por eso se celebra en esta fecha el Día Mundial del Arte. Este año quise abordar el espinoso tema del arte y la inteligencia artificial (IA). Inicialmente pensé que habría al menos tres entregas; pero decidí hacer solo dos para evitar las cuestiones de tecnología avanzada. Esta es la segunda parte, la primera la encuentras en este enlace.
He pasado días y días leyendo sobre arte clásico, repasando también los más recientes avances tecnológicos y sosteniendo largas "conversaciones" con GPT, tratando de entender el procedimiento que sigue una IA para "generar arte". Y te juro que viendo a Elon Musk afirmar hace cuatro días que "tendremos una IA más inteligente que cualquier ser humano probablemente a finales del año que viene", luego de haber dicho en julio de 2023 que "nos preocupemos por un futuro Terminator para evitar un futuro Terminator", es muy difícil no sentirse como Sarah Connors…
Como este artículo tenía fecha fija de publicación, de todo lo anterior quise sacar algo en limpio con la mayor certeza posible. Y ese algo fue que estamos en pleno cambio de época. Como cuando pasamos de la Edad Media al Renacimiento, o del Impresionismo de Monet al Cubismo de Picasso. A causa del avance tecnológico, bastantes cosas cambiarán en la materialización de las obras de arte. Eso es lo único cierto en este tema. Todo lo demás parece contener muchas más preguntas que respuestas, estar constituido mayormente por opiniones o ser fuente inagotable de debate.
Ante tanta inconsistencia, no me quedó más remedio que responder a algunas de las incontables preguntas sobre arte e IA, basada en mi propio conocimiento y experiencia. Idealmente, estas respuestas servirán de base más o menos estable para una discusión que pueda producir un nivel más alto de certidumbre. Y así, sucesivamente, ir obteniendo verdades o certezas cada vez mayores.
Las preguntas, en orden aleatorio, son: ¿Puede la inteligencia artificial crear arte que merezca ese nombre? ¿Serán los artistas reemplazados por algoritmos y aprendizaje automático y olvidados? ¿Dónde reside o cuál es el origen del arte, de la creatividad?
La respuesta a la primera pregunta: ¿Puede la IA crear arte que merezca ese nombre? depende de la definición de arte. Una buena definción, concisa y funcional, es la del Diccionario Oxford: “la expresión o aplicación de la habilidad creativa y la imaginación humanas, normalmente en una forma visual como la pintura o la escultura, produciendo obras para ser apreciadas principalmente por su belleza o poder emocional”.
De ella se desprenden varias cosas: el arte es una expresión humana; produce un impacto emocional en quien la recibe, e implica una verdadera comunicación de una emoción o un concepto, ya que se ejecuta para ser apreciado por otro ser humano. Y para que exista una verdadera comunicación (no solo una transmisión mecánica de un sonido o imagen), debe haber intención y voluntad involucradas, además de otros factores.
La IA sí puede ser (y está siendo) un gran instrumento del oficio para muchos artistas, como son los pinceles para el pintor, el cuerpo para la bailarina o la guitarra para el músico. Sin embargo, independientemente de la opinión de los programadores de las IA, nada de lo anterior: ni la creatividad, ni la imaginación, ni la verdadera comunicación, ni la emoción pueden ser creadas por una máquina. Y el porqué está en la tercera respuesta.
Responder la segunda pregunta: ¿Serán los artistas reemplazados por algoritmos y aprendizaje automático y olvidados? requiere de una decisión de cada artista. Depende de su disposición y su habilidad para mantener su posición en un espacio determinado, o no. Quienes se den por vencidos, quienes pongan en duda el valor de su propio trabajo, de su propio arte o de su propia capacidad, serán reemplazados sin duda alguna.
En cuanto a la tercera pregunta: ¿Dónde reside o cuál es el origen del arte, de la creatividad? la respuesta está en la cita atribuida a Leonardo con que comienza este artículo. El espíritu humano —el pensamiento, aquello que somos y que trasciende los elementos mecánicos de materia, energía, espacio y tiempo— es el creador. Naturalmente, esto no se puede comprobar por medios materiales porque es, por definición, inmaterial. Pertenece por completo al reino de las ideas, al campo de la filosofía. Al igual que la estética. El arte, en realidad, nunca ha abandonado esa esfera y no hay razón alguna para que lo haga.
Naturalmente, los materialistas no estarán de acuerdo, lo cual es una verdadera lástima.

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