Invocación al espíritu de Erasmo. Composición de la autora.
Cada 27 de octubre se celebra el Día Mundial del Corrector de Estilo en honor al nacimiento (el 28 de octubre de 1466) de Erasmo de Róterdam: filósofo, teólogo e influyente filólogo del Renacimiento nórdico, por lo que dedico este artículo a todos mis colegas correctores y editores.
A inicios del siglo XVI, Europa comenzaba a considerar que había conocimientos valiosos más allá de de los gruesos muros de abadías y monasterios, que la teología y la filosofía no podían ser las únicas materias de estudio, y que el saber debía ser patrimonio de todo el que quisiera alcanzarlo, no solo del clero y de algunos nobles. Tales eran los principios humanistas.
Erasmo adaptó y amplió el humanismo que había surgido en Florencia alrededor de 1350 y que habían desarrollado sus predecesores —Petrarca, entre ellos—, llegando a convertirse en un símbolo de este movimiento por sus contribuciones fundamentales al conocimiento, la educación y la comunicación que aún resuenan después de más de cinco siglos.
Conocimiento para todos
Imaginemos por un momento que todos los libros que existen están en alemán, que todo el internet está en alemán y que toda la educación, escolar, universitaria y autodidacta está disponible solo en alemán. ¡Y no hablamos alemán! Algo similar ocurría en la época de Erasmo. Una lengua tan ajena para muchos como el alemán: el latín, era la única permitida en la enseñanza.
Erasmo fue un apasionado del conocimiento como vía al empoderamiento y la libertad, ese fue el motor de su gran aporte para derribar esa pesada barrera. Gracias a su insistencia en el uso de las lenguas nativas de cada región en la academia, el saber comenzó a estar al alcance de todos.
En su libro Elogio de la locura, publicado en 1511, cuestiona los dogmas predominantes y critica a quienes buscan el conocimiento solo por prestigio. Su obra Sobre el libre albedrío, de 1524, es una ardiente defensa de la libertad de pensamiento y del poder de elección, contra la idea imperante de la autoridad incuestionable y de un destino predeterminado.
Una nueva clase de educación

Durante la Edad Media, la escolástica dominaba la educación, se impartía en monasterios y se centraba en la repetición y memorización de textos, especialmente religiosos.
Aunque desde el siglo XII se habían comenzado a fundar universidades en ciudades como Bolonia, París y Oxford, que combinaban el conocimiento teológico y filosófico con materias como el derecho, la medicina y las artes liberales, el enfoque curricular era escolástico: buscaba conciliar la fe cristiana con la filosofía aristotélica mediante un método lógico rígido que privilegiaba la fe sobre la razón, la obediencia sobre el juicio propio y la transmisión mecánica de conocimientos sobre la reflexión autónoma, sin espacio para interpretación.
Fue con el humanismo del Renacimiento y pensadores como Erasmo que, a través de la interpretación directa de textos clásicos, la educación comenzó a enfocarse en la formación integral de las personas para que desarrollaran su razonamiento ético y crítico, alejándose progresivamente de la mera memorización y orientándose hacia el discernimiento.
Esta nueva educación impulsaba el aprendizaje a través de la reflexión, el diálogo y otros métodos de enseñanza menos autoritarios y dogmáticos.
Comunicación clara y efectiva
El énfasis en la claridad, coherencia y precisión en el lenguaje, a fin de transmitir el conocimiento de manera efectiva, fue una impronta de Erasmo. Dedicó mucho tiempo y esfuerzo a minuciosas revisiones de textos clásicos y religiosos. Su edición del Nuevo Testamento en griego, con notas explicativas y correcciones a las traducciones, es un ejemplo de su compromiso con una comunicación transparente y veraz que marcó un hito en los estudios bíblicos y en la historia de la edición.
Poniéndome en su lugar (y guardando por cierto las enormes distancias), se me ocurre una buena razón para que se tomara tantas molestias: había una condición previa para que el estudiante sometiera un texto a su razón y juicio crítico; el texto estudiado debía fluir hacia el estudiante de modo limpio y exacto, con igual significado y la misma intención del autor original, más aún cuando había una traducción de por medio. De otro modo, estaría interpretando algo distinto, estaría reflexionando sobre un malentendido que de ese modo se perpetuaría.
Nada de esto tenía que ver con el contenido de la información. Y es lo que muchos en su época nunca comprendieron. Erasmo tuvo tanta influencia que sus obras llegaron a sufrir censura, debido principalmente a que Martín Lutero lo ensalzaba como gran inspirador de sus escritos y creencias, a pesar de que Erasmo nunca acogió la doctrina reformista. Esta independencia de criterio le ganó una legión de “haters”, tanto entre luteranos como entre los propios católicos. Así, al tiempo que se le conocía como "Príncipe del humanismo", se le etiquetaba como "hereje".
El valor de la corrección de estilo
La corrección de estilo es el proceso de revisar un texto para mejorar su claridad, coherencia, precisión y fluidez, asegurando que las ideas se comuniquen de manera efectiva. Tiene mayor amplitud que la corrección ortotipográfica, abarcando aspectos como el tono, la estructura, la elección de las palabras y la adecuación del texto a su público objetivo. Su propósito es optimizar la comprensión y la efectividad del mensaje, adaptando el lenguaje a los estándares de cada sector.
Como acabamos de ver, la corrección de estilo ha sido parte integral de la historia de las publicaciones. El auge de los medios de comunicación y la expansión de la literatura comercial y periodística de los siglos XIX y XX aumentó la necesidad de profesionales que aseguraran que los escritos cumplían con normas claras y consistentes. Con la llegada de la era digital, esta práctica se ha extendido a nuevos formatos y públicos, y su relevancia ha crecido exponencialmente en el ámbito profesional y organizacional.
En el caso de ONGs y agencias de cooperación, donde a menudo se comunican materias complejas como derechos humanos, desarrollo sostenible o amenazas a la biodiversidad, la corrección de estilo asegura que los textos no solo sean técnicamente correctos, sino también accesibles para públicos diversos, desde donantes y gobiernos hasta las comunidades que reciben el apoyo. La precisión y la claridad en la comunicación son esenciales para movilizar recursos y generar impacto.
En cuanto a las empresas, la corrección de estilo mejora la profesionalidad y la cohesión de la comunicación interna y externa. Un informe de negocios, una propuesta o una campaña de marketing con un estilo congruente y refinado refuerza la imagen de la marca y transmite confianza. Además, una corrección de estilo rigurosa puede asegurar que los documentos cumplan con los estándares culturales y lingüísticos específicos de los mercados globales en los que operan las empresas.
¿Deseas que tus mensajes sean claros, profesionales y de alto impacto? Permíteme ayudarte a darles el refinamiento que merecen para que comuniquen eficazmente y te conecten con tu audiencia.
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